El río, de vigorosa corriente, discurre a los pies de la vieja fortaleza y de la zona de los santuarios, en medio de una bella naturaleza y entorno.
En la ciudad hay un activo comercio de productos religiosos. Así, el Boulevard de la Grotte parece un supermercado lineal, donde se venden estatuillas, estampas, libros religiosos o garrafas de agua de Lourdes.
En torno a esta atracción religiosa han proliferado multitud de industrias hosteleras.


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